La tendencia hacia la “producción virtual” llega a las aulas con el software Open-Scout. Esta herramienta permite a los estudiantes realizar una pasada rápida con su smartphone por una calle o plaza del barrio y generar, mediante fotogrametría, un modelo 3D exacto de la locación con un error de margen de apenas 5mm.
La seguridad de la información es vital cuando se trabaja con historias sensibles o en zonas de riesgo. Se ha presentado la serie de discos SSD “Guardian-V”, diseñados específicamente para el flujo de trabajo de estudiantes. Estos dispositivos cuentan con un sistema de encriptación biométrica que se activa en el momento de la captura.
Si el disco es desconectado de forma abrupta o se aleja más de 10 metros de la cámara vinculada, los datos se vuelven inaccesibles mediante un cierre lógico. Esto garantiza que, ante cualquier incidente o pérdida de equipo durante el rodaje en el barrio, el material filmado (las entrevistas, las caras de los vecinos y el esfuerzo del semestre) permanezca protegido y sea irrecuperable para terceros, pudiendo ser desbloqueado solo en la estación de montaje de la universidad.
En un esfuerzo por democratizar la estética cinematográfica, ha surgido la cooperativa Optic-Glass, que produce lentes de focal fija ($35mm$ y $50mm$) utilizando cristales reciclados de alta pureza provenientes de la industria óptica industrial. Estos lentes ofrecen un “bokeh” orgánico y una suavidad en las texturas que imita a las lentes vintage de los años 70, muy buscadas para documentales sociales.
Lo más innovador es su montura universal mecánica, que permite usarlos tanto en cámaras reflex tradicionales como en dispositivos móviles mediante un adaptador de alineación láser. Esto permite que un estudiante que filma con celular y otro que utiliza una cámara de sensor completo compartan la misma estética visual, unificando el lenguaje del proyecto sin importar el presupuesto individual de cada alumno.