El reto
Nunca se detiene propone una mirada al ritmo acelerado de la vida urbana de la ciudad de Bogotá, en Colombia, que invita a detenerse y redescubrir el valor de la pausa. El proyecto busca concienciar a la población sobre el tiempo que dedican a simplemente estar, permitiéndose observar, escuchar y permanecer unos segundos más. Concretamente, a a reconocer esos pequeños momentos de silencio que existen incluso en medio del movimiento.
La respuesta transmedia
Para abordar este reto, la narrativa transmedia se desarrolla en dos formatos complementarios que incorporan diferentes agentes y perspectivas del territorio: un videoensayo que refleja la vida en movimiento que desarrolla la población; y una exposición fotográfica que recoge cómo el entorno parece impulsar este estilo de vida mediante carteles, semáforos, tiendas de conveniencia, y mucho más.
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Videoensayo (2′)
El video nace de una observación sobre la manera en que las personas viven y atraviesan los espacios que les rodean. Hay un ritmo que parece imponerse constantemente, una sensación de apuro que hace que todo ocurra rápido y que pocas veces les permita detenerse realmente a mirar. A partir de esta idea, el video busca comenzar desde ese movimiento y llevar poco a poco al espectador hacia un lugar diferente: el silencio.
Exposición fotográfica
Esta colección de fotografías exhibe el ritmo acelerando con el que las personas afrontan la vida, sin parar a contemplar y sin tiempo que perder. Contempla que aquello que nos rodea nos incita a movernos, a recordar que el tiempo no se detiene y que, consiguientemente, nosotros no deberíamos. Se trata de una reflexión sobre la importancia de poner en valor el presente e incitar a la población a quedarse quieta y respirar.
Curación: Sofia De Haro y Franco Medina
Edición: El Centro 2025/2026
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